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El subespacio facetadoCrónicas de existencia virtual
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July 19 BeethovenAl final del camino resultó que sólo había silencio. Para la música no es tan malo. La música se beneficia mucho del silencio. En silencio es cuando la música se percibe con más claridad. El silencio es parte de la música, incluso hay signos en el pentagrama que elevan el silencio a la misma categoría que el sonido. El silencio es el contrapunto que los oyentes añaden con respeto a la música que les emociona. Pero, ¿tanto silencio? No sólo en las tubas y los violines, sino también en las voces de los mercados abarrotados, en los aplausos del público, en el susurro o el tronar de la naturaleza, en las risas de los amigos, en los labios de la persona amada. El mundo quedó sumergido en un mar de silencio que había ido cubriendo lenta pero inapelablemente la realidad audible, hasta que ya no se pudieron oír ni las campanas de los campanarios más altos. El músico se convirtió en navegante de un silencioso océano sin orillas. Privada de su alimento externo, el alma del músico se gira, hambrienta de sonidos, hacia su propio interior. Aquellos murmullos que surgían de tanto en tanto y que en el pasado eran ahogados por las interferencias de la realidad ahora son escuchados con detenimiento y estimulados. El sempiterno rumor interior ya no ha de competir con los ruidos del mundo ni está limitado por sus costumbres, y se desarrolla libre con ímpetu arrollador, creando paisajes interiores de rara construcción que el alma del músico explora y manipula sin oposición. Desde fuera se ve a un personaje taciturno y abstraído, pero dentro hay tantas novedades a las que atender que todo aquello que no tiene relevancia en esta nueva realidad no es más que un incordio. El músico ha vencido al silencio. Buscando, ha hallado un nuevo mundo sonoro, y el viejo mundo externo de discordancias desestructuradas ya no es sino un recuerdo. En su mente ahora todo encaja: "Muss sein!", "¡Debe ser!", escribirá bajo unos compases. Cuando el mundo ya no se percibe, es necesario crearlo. July 16 Certia colabora con SAP y Business ObjectsLos pasados días 8 en Madrid, y 10 de Julio en Barcelona, Certia participó como ponente en las presentaciones que SAP y Business Objects (adquirida a principios de año por SAP) organizaron dirigidas a los partners de SAP que implantan su solución ERP Business One. Durante dichas presentaciones Certia enseñó a los partners asistentes diferentes productos de Business Objects en el ámbito del Business Intelligence –BI-, como Crystal Reports (informes), Crystal Xcelsius (cuadros de mando) y Crystal Reports Server (reporting corporativo), soluciones que permitirán a sus clientes disponer de la mejor tecnología de BI disponible para analizar sus datos. July 14 BachQuizás iba cada dia desde su casa a su trabajo, delante del teclado de la iglesia, con la misma precisión que Kant, pero algo me dice que no necesariamente era tan puntual como el prusiano. Lo que me parece más imaginable es que ciertos dias ni siquiera fuera consciente del camino recorrido, tan ocupada estaría su mente en los complicados giros de la polifonía y del contrapunto.. o en los problemas económicos que implicaba mantener a su numerosa familia. Los días de ensimismamiento llegaría a punto a la capilla, pero sospecho que en otras ocasiones se distraería con cualquier musicastro que entonara en la calle la más vulgar de las melodias populares. Me resulta fácil imaginarlo en esas ocasiones escuchando a algún músico callejero, tratando de elucidar si de esa tonada podría rescatarse algun acorde especialmente sonoro o algún motivo popular nuevo. Supongamos que en algún momento Johann Sebastian se dejó llevar por alguna melodía fácil ¿Es tan grave? ¿Acaso Bach no era mortal? Al escuchar su música es posible dudar de su condición de ser humano, pero no nos dejemos arrastrar por la emoción. Asumamos que Johann era mortal; asumamos que en algún momento escuchó alguna música popular, tañida de una forma u otra por no se sabe quién. Asumamos que a Johann le gustó esa tonada. ¿Qué hará Johann una vez adquirida (por casualidad) esa melodía? ¿La desechará? Vamos a pensar que Bach no desechaba nada válido, y vamos a pensar también que si una melodía le gustaba, o al menos le llamaba la atención durante un breve tiempo, la consideraba válida. Tal vez Bach nunca utilizó esa melodía, después de todo. O tal vez sí, y se usó sin más modificaciones en alguna cantata. En estos casos finaliza nuestra historia, y no hay más qué decir. Pero vamos a ir un poco más allá. Quizás la melodía no fue más que un desencadenante. Johann capta la melodía pero no desea usarla tal y como está. Entonces comienza el trabajo. Es necesario realizar cambios en esa estructura. Añadiremos variaciones, cambiaremos la tonalidad, modificaremos el tempo. Al camibar el timbre, por ejemplo de flauta a órgano, el carácter del conjunto se transforma, y entonces caben otras posibilidades diferentes. Se exploran estas posibilidades y otra vez la partitura sufre cambios importantes. Cada cambio provoca nuevos cambios. Al final, componer quizás se convierte en decidir qué cambios son los relevantes. A la hora de decidir, unas veces se impone una lógica aplastante, y otras no. Al cabo de un tiempo aparece un producto musical nuevo. No tiene ninguna relación aparente con la melodía original, pero si alguien la ha oido antes tal vez pueda reconocer en la composición de Bach un aire familiar, o quizás el recuerdo de un día de fiesta, o las palabras cantadas de un ciego, o su primera misa. El embrujo está creado, el lazo está tendido, y sólo es necesario que alguien caiga en él. Pero nadie cae. El esfuerzo, esta vez, pasará desapercibido. El maestro cobrará su sueldo a final de mes, como es preceptivo, pero el trabajo dedicado a la melodía atrapada al vuelo no será esta vez merecedor de ninguna recompensa emocional, ya que a nadie ha atraido. Tal vea imaginará perder su trabajo y vagar por otras capillas con su prole a cuestas. Mejor será entonces concentrarse en proyectos más productivos. La partitura quedará guardada, lista ya para que sea reproducida y estudiada cuidadosamente doscientos años más tarde, y Johann Sebastian Bach comenzará la composición de alguna otra pieza que le proporcionará, tal vez ahora sí, admiración general y un dinero bien ganado. July 11 Arte EPODurante algún tiempo recorrí incansable los callejones del barrio chino barcelonés, husmeando ventas, atisbando clientes, cerrando con prisa arriesgadas aventuras económicas. Mi espíritu era joven y mis necesidades múltiples; cuando el primero mermó sin que las segundas dieran señales de extinguirse tuve que recurrir a la EPO. El aporte extra de oxígeno estimuló algunas de mis neuronas clave. Durante algunas noches soñé con colores complementarios que se superponían en graciosas estructuras armónicas. En una reunión de ventas desarrollé un complicado discurso sobre la relación entre los giros lingüisticos de la época y las tendencias de compra de los adolescentes, y la consecuencia fue una campaña de marketing muy exitosa. En otra ocasión increpé a un DJ de una discoteca porque enlazaba temas con tonalidades dispares para producir extrañeza y provocar la renovación del público: no lo negó, pero me echaron inmediatamente. Me despidieron del trabajo por ser demasiado brillante, así que asumí mi condición y mi dependencia de la EPO. Encarrilé mis esfuerzos al arte, encorajinado por las cualidades que mi adicción a la EPO había desvelado. Bastaron un par de meses de trabajo intensivo en un cochambroso estudio para conseguir algunas piezas memorables. Compuse catorce temas para guitarra y piano, tres de los cuales pude vender como música de anuncios que al cabo de algunos meses todo el mundo tarareaba. Pinté dos frescos en las paredes del estudio y un coleccionista alemán los trasladó a su casa de Baviera. Comenté un artículo sobre globalización en un foro de internet y al poco tiempo recibí una oferta para crear un blog en la web de un periódico de tirada nacional. Seguía dopándome cuando se me presentó la oportunidad de escribir la biografía de un ilustre político recién fallecido. Ni sus ideas ni su trayectoria vital me importaban lo más mínimo, pero cada una de las células epoestimuladas de mi cuerpo reivindicaban sustrato para la creación. Nadie objetó mis retoques a los detalles de su vida, y el libro fue un éxito. Al cabo de varios meses un grupo de moda adaptó al pop más comercial los once temas para guitarra y piano que aùn no había conseguido vender, utilizando las letras de algunos poemas mios. Invertí el dinero que gané en comprar un enorme hangar en Sabadell, y allí construí las gigantescas esculturas de piedra y acero que aún hoy decoran la entrada a varios aeropuertos europeos. Tras algunos éxitos más, un día vomité sangre. El médico me prohibió la EPO y no tuve reparos en hacerle caso. A pesar de que abandoné la EPO, no duré mucho más y un día el infarto me sorprendió mientras contemplaba unas mariposas en mi jardín. Hacía tiempo que ya no producía nada, pero aún así el ayuntamiento de Barcelona me dedicó una calle del barrio chino, recién reconstruido, y la Fábrica Nacional de Moneda y Timbre editó una serie de sellos con mis cuadros. En las universidades de varios paises se estudia mi obra y aún se pone mi música a algunos anuncios para que todo el mundo que los vea pueda reconocerse en un lugar común. En una cajita de madera lacada, en el fondo de un cajón de un escritorio que se conserva intacto en mi casa-museo, están aún las ampollas que no llegué a inyectarme. July 03 Enlace de Object Data Source a DS tipados de un servicio web
El Object Data Source permite el enlace de páginas ASP.NET a un origen de datos externo, facilitando de esta forma la creación de aplicaciones distribuidas. Sin embargo, si intentamos enlazar directamente el ODS a un método de un servicio web convencional (ASMX) que devuelve un dataset tipado nos encontramos con varios inconvenientes. En primer lugar, el proxy del servicio no se reconoce como objeto de datos, así que el interfaz de configuración del ODS nos presenta demasiadas opciones para escoger el objeto de datos al que queremos enlazar: En segundo lugar, cuando escogemos el objeto de datos adecuado, tampoco tenemos un objeto claro al que enlazar. Deberíamos escoger el método que devuelve el DS tipado, pero eso nos crea otro problema: El problema que tenemos ahora es que si el DS contiene varios DataTables tendremos que escoger en cada ocasión el DataMember adecuado. El interfaz de configuración no ofrece facilidades para hacer esto, así que La configuración del Data Binding se vuelve lenta y farragosa. Este problema NO puede solucionarse creando métodos que devuelvan un DataTable en lugar del DS competo, ya que los DataTable "sueltos" no pasan a través de la llamada al servicio. La forma de solucionar esto es crear en la aplicación web un objeto de datos que se encargue de la comunicación con el servicio web y que ofrezca al ODS el interfaz adecuado para la confiuguración. Por ejemplo, el siguiente código actúa de intermediario entre el servicio web y el ODS: <System.ComponentModel.DataObject()> _ Public Function ObtenerShippers() As WSPrueba.DSNorthwind.ShippersDataTable Public Function ObtenerSuppliers() As WSPrueba.DSNorthwind.SuppliersDataTable End Class El atribulto <System.CommponentModel.DataObject> le indica a Visual Studio que este objeto debe tratarse como componente de datos, de modo que la configuración del ODS es mucho más sencilla: Una vez escogido el objeto, la selección del método que devuelve o actualiza los datos también es inequívoca y devuelve un DataTable, con lo que no será necesario establecer en los controles la propiedad DataMember y la configuración será mucho más sencilla:
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