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El subespacio facetadoCrónicas de existencia virtual |
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December 07 MilesNecesito un machete. O un palo largo con una punta de acero, o un hacha. Algo que me permita abrirme paso, un camino, por pequeño que sea, tan sólo un sendero. ¿Qué es eso que se mueve ahí detrás? Creía que era tu corazón latiendo, pero se ha detenido de pronto. Su lugar lo ha ocupado un susurro; espera, no, es un lamento. ¿Palabras? Confieso que no entiendo lo que dicen. Ah, es porque salen de una trompeta, claro. El rumor de fondo debe ser el tráfico de la calle, las bocinas, ¿no? Creo que oigo un pájaro. Déjame, no me marees, suelta, deja de dar vueltas a mi alrededor. Si, no, lo veo, no lo veo. Si, eso es una espiral, y aquello un triángulo isósceles con ángulos perfectos de sesenta grados. Claro, por supuesto que puedo entenderlo, pero he de encontrar la clave. La estoy buscando, aquí, allà. La tenía, pero se ha ido corriendo tras un niño, y el niño se ha ido tras un riachuelo, y el agua ahora es irisada, ya no es agua. ¡Céntrate! Hay una estructura, hay un método, hay un sistema, hay unas volutas de humo perfectamente planificadas y lógicamente coherentes. Mira, la espiral aparece de nuevo, síguela. Un momento, me he despistado, he desviado la vista hacia un rayo de luz y ahora ya no está la espiral, sólo un círculo. ¿Si me pongo en el centro podré ver el resto? Cuando no muevo la vista veo muy claro, pero por detrás el agua corriente diseña formas que no puedo vislumbrar. ¡Gira la cabeza, ahora! Ya no están... Prefiero un espejismo, una ilusión. Ya ha terminado. Sé que he llegado a algún sitio, pero en realidad estoy en el inicio. He de volver a empezar, y sigo sin tener ningún machete, ni tan sólo un mapa que pueda mostrarme el camino que aún no he recorrido. November 27 Música (in)necesariaIntento no escuchar demasiado a menudo los libros del Clave Bien Temperado de Bach, porque luego me da la impresión de que ya he escuchado toda la música posible. Lo que uno piensa tras la escucha atenta de esta obra es que el resto de la música parte de aquí, así que dedicar tiempo a la música posterior es absurdo. Desde luego, es una sensación falsa, pero se le queda a uno una sensación de completitud, de final del camino, dificil de erradicar.
Cuando al cabo de unos días ya me he recuperado puedo escuchar otras músicas, pero no es buena idea pasar entonces a los cuartetos de cuerda de Beethoven, y menos si se trata de la Gran Fuga. Después de escuchar estas piezas cualquier otra música me parece idiota, prescindible y superflua. Esto es mucho más grave que lo anterior, porque ya no es símplemente que uno tenga la sensación de que el resto de la música ya esté hecha, sino que el esfuerzo invertido en toda la música posterior ha sido inútil. La sensación de poseer cierto conocimiento que le embarga a uno escuchando los libros de Bach se transforma en el más absoluto desprecio por cualquier música compuesta tras la Gran Fuga. ¿Es que acaso puede alguien pretender alcanzar semejante nivel? Y, si no lo pretende, ¿por qué dedicar el tiempo a contaminar el medio ambiente con ruido inservible?
Afortunadamente esta percepción desaparece también al cabo de poco tiempo. Mal nos iría si no fuera así. Eso nos permite acceder a otros estilos, pero cuando se llega a Miles Davies una vez más nos encontramos ante una barrera aparentemente infranqueable. La música de Miles no cabe completa en la propia cabeza a menos que desestimemos el resto. Bach y Beethoven se convierten de repente en piezas de museo o en paradigmas (modelos) superables y superados. La irracionalidad se apodera de nuevo de la música y los senderos por los que discurren obras como "In a Silent Way" o "Bitches Brew" hay que trazarlos uno mismo. En este trazar se pierde la perspectiva y al final uno piensa que cualquier otra cosa posterior no es más que un remedo comercial de los hallazgos de Miles.
Bastan un par de semanas de abstención para recuperar el sentido. Un poquito de rock, algo de pop, unas gotas de jazz clásico y en seguida tenemos otra vez la mente abierta a cualquier propuesta. La música vuelve a ser posible y aún estamos en condiciones de disfrutarla.
El último precipicio (para mí) es la música que se agrupa bajo el nombre de King Crimson. Hay que procurar dejarla aparte ya que en ese caso pensaremos que existe un límite para la música y que ese límite ha sido alcanzado. Piezas como "Fracture" parecen pero no son el último límite musical. Es una falacia más, como la completitud de los libros de Bach, el Absoluto de la Gran Fuga o la realidad innombrable de las secuencias de "In A Silent Way".
Al cabo de algún tiempo comprendemos que tras toda esa música hay una idea estructurada. Cuesta un poco, pero por fin comprendemos que no hay mística, no hay magia. No hay Dios que insufle ideas, sino seres humanos que las generan. La música no proviene del cielo, es un producto humano.
Y aún así, aún creyendo en la creatividad humana, al volver a escuchar otra vez los libros de Bach, la Gran Fuga, el Miles de finales de los sesenta, las piezas más complejas de Fripp, al escucharlas, digo, uno no puede dejar de preguntarse en qué Dios hay que creer para que a uno se le ocurran esas ideas. November 08 PrimatologíaEn términos de simple consumo energético su actitud ya era censurable. Es verdad que por lo general se esforzaba tanto como el resto para coger nueces y otros alimentos asequibles, y que no tenía inconveniente en compartirlos, pero en ocasiones se perdía durante horas entre los árboles más altos y peligrosos para recoger frutos que los demás ya habíamos descartado por inútiles. Cuando volvía de sus excursiones, dias después, exhausto y ojeroso, con un patético puñado de higos en la mano que nadie le había pedido, no sabíamos cómo decirle educadamente que hubieramos apreciado más su presencia en la recolección diaria. Y lo peor es que ni siquiera se comía a gusto sus propios hallazgos. El concepto de supervivencia no lo tenía claro, o bien sufría algún defecto congénito, sobre esto no hay acuerdo. El caso es que cuando el resto del grupo ya husmeaba en la lejanía el hedor del leopardo él continuaba sus búsquedas pertinaces e inanes como si aquello no fuera con él. Más de una vez le arrastramos a la fuerza entre el follaje, sólo para encontrar que tras la apresurada carrera, y mientras los demás aún temblábamos intentando recuperar el aliento, él sonreía estúpidamente y nos pretendía alentar con gestos superfluos, para después retomar su interrumpida pesquisa de no se sabe qué delicia ignota. Cierto es que inventaba cosas, pero de escasa utilidad inmediata. Si se le requería para obtener agua o refugio raras veces aportaba nada interesante. Por suerte el resto del grupo le imponía cierto respeto, el suficiente como para cumplir con sus obligaciones básicas, pero la mayoría siempre opinó que lo hacia a regañadientes, porque bastaba la más mímima bonanza en nuestra comunidad para que abandonara la rutina que nos mantenía a salvo y se dedicara a hurgar en los termiteros vacíos o a golpear piedras rítmicamente, lo que exasperaba a los más viejos y sorprendía a los menos avezados. Pero sin duda era su impersuadible decisión lo que más desalentaba. En un entorno hostil, en el que nuestra unión constituía nuestra principal baza para la permanencia, renegaba de las normas más sensatas, ignoraba impúdicamente las súplicas de los otros miembros del grupo y mantenía sin arrepentimiento actitudes que se habían demostrado claramente erróneas en el pasado. De nada servían los aullidos ni los llantos. ¡Cuánto nos molestaban sus miradas frías, su encoger de hombros, su indiferencia! Al final se fue. Era una conclusión obvia. De vez en cuando echamos de menos los higos, o símplemente verle recostado en un árbol mirando una orquídea con aquella absurda atención suya, pero el sol sigue saliendo, las lluvias llegan puntales cada año y nuestro grupo no se amedrenta ante la selva. July 19 BeethovenAl final del camino resultó que sólo había silencio. Para la música no es tan malo. La música se beneficia mucho del silencio. En silencio es cuando la música se percibe con más claridad. El silencio es parte de la música, incluso hay signos en el pentagrama que elevan el silencio a la misma categoría que el sonido. El silencio es el contrapunto que los oyentes añaden con respeto a la música que les emociona. Pero, ¿tanto silencio? No sólo en las tubas y los violines, sino también en las voces de los mercados abarrotados, en los aplausos del público, en el susurro o el tronar de la naturaleza, en las risas de los amigos, en los labios de la persona amada. El mundo quedó sumergido en un mar de silencio que había ido cubriendo lenta pero inapelablemente la realidad audible, hasta que ya no se pudieron oír ni las campanas de los campanarios más altos. El músico se convirtió en navegante de un silencioso océano sin orillas. Privada de su alimento externo, el alma del músico se gira, hambrienta de sonidos, hacia su propio interior. Aquellos murmullos que surgían de tanto en tanto y que en el pasado eran ahogados por las interferencias de la realidad ahora son escuchados con detenimiento y estimulados. El sempiterno rumor interior ya no ha de competir con los ruidos del mundo ni está limitado por sus costumbres, y se desarrolla libre con ímpetu arrollador, creando paisajes interiores de rara construcción que el alma del músico explora y manipula sin oposición. Desde fuera se ve a un personaje taciturno y abstraído, pero dentro hay tantas novedades a las que atender que todo aquello que no tiene relevancia en esta nueva realidad no es más que un incordio. El músico ha vencido al silencio. Buscando, ha hallado un nuevo mundo sonoro, y el viejo mundo externo de discordancias desestructuradas ya no es sino un recuerdo. En su mente ahora todo encaja: "Muss sein!", "¡Debe ser!", escribirá bajo unos compases. Cuando el mundo ya no se percibe, es necesario crearlo. July 16 Certia colabora con SAP y Business ObjectsLos pasados días 8 en Madrid, y 10 de Julio en Barcelona, Certia participó como ponente en las presentaciones que SAP y Business Objects (adquirida a principios de año por SAP) organizaron dirigidas a los partners de SAP que implantan su solución ERP Business One. Durante dichas presentaciones Certia enseñó a los partners asistentes diferentes productos de Business Objects en el ámbito del Business Intelligence –BI-, como Crystal Reports (informes), Crystal Xcelsius (cuadros de mando) y Crystal Reports Server (reporting corporativo), soluciones que permitirán a sus clientes disponer de la mejor tecnología de BI disponible para analizar sus datos. |
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